Esta historia, en la que incluyo lugares de la serie "Yo soy Bea" y dos personajes, la escribí para mi amiga Rocío..., espero que os guste.
---------------------------------------------------------------------------------------
Rocío era una joven que, desde que nació, vivió y creció en una casa de acogida hasta los 18 años…, sus padres la abandonaron nada más nacer por no tener los medios suficientes para criarla y la dejaron allí donde permaneció hasta su mayoría de edad, ya que al cumplir los 18 tuvo que abandonarla y buscarse la vida…, pero no le costó mucho, ya que era una luchadora nata y conseguía todo lo que se proponía. Ahora ya tenía 25 y, desde los 20, trabajaba como recepcionista en un bufete de abogados.
Rocío nunca tuvo amigas de verdad, ya que las “amigas” que tuvo en la casa de acogida, cuando salieron de allí como ella, fueron por el mal camino y, más de una, fue ingresada en prisión…; además tampoco se abría mucho a las personas…, cuando se le presentaba la oportunidad de conectar con un grupo de gente, siempre buscaba una excusa para escabullirse…, se ponía una enorme coraza para que nadie la conociese realmente…
En el bufete de abogados, había uno nuevo que acababa de entrar a trabajar la misma semana que Rocío hacía 5 años que curraba allí…, se llamaba Hugo…, un joven moreno, de ojos marrones, 1’80 metros, barba de varios días, y muy muy guapo.
Hugo, cada mañana, saludaba a Rocío y, cuando se disponía a entablar una mínima conversación con la muchacha, se encontraba con la barrera protectora de ella…; él se desesperaba, pues ponía todo el empeño por conocerla y saber su vida, pero no había manera de conseguirlo.
Álvaro y Nacho, dos abogados (compañeros de Hugo del bufete) y a la misma vez los mejores amigos de éste, le alentaban…; un día, le propusieron algo…
- Nacho: tómatelo con calma Hugo, poco a poco…
- Hugo: ¿poco a poco? (negó con la cabeza) pero… ¡si no hay manera de sonsacarle palabra más que un simple “buenos días, don Hugo”!
- Álvaro: tal vez sea tímida…
- Hugo: no lo creo…, yo más bien pienso que es una persona que ha sufrido mucho y se pone una coraza para protegerse…
- Álvaro: (frunció el ceño): ¿protegerse?..., ¿de qué?
- Hugo: de la gente…, para que nadie le haga daño… (resopló resignado) y a mí me gustaría poder ayudarla…, pero no sé cómo…
- Nacho: ¿por qué no la invitas un día a desayunar?
- Hugo: (frunció el ceño): ¿a desayunar?
- Nacho: sí…
- Álvaro: Nacho tiene razón…, tal vez consigas que acceda y así puedas mantener una conversación más extensa con ella… (le animó)
- Hugo: puede que llevéis razón…, lo haré… (decidido)
- Álvaro y Nacho: ¡sabia decisión!
Los días pasaron desde esa última conversación entre los tres amigos y Hugo aún no se había atrevido a pedirle a Rocío que lo acompañase y desayunasen juntos…, no sabía cómo hacerlo, es por eso que siempre se echaba para atrás.
Pero todo cambió aquella mañana…, Hugo se levantó más temprano que de costumbre…, se dio una ducha y, tras vestirse (un traje azul marino, camisa blanca y corbata roja) y prepararse el maletín que llevaba todos los días al bufete, se fue hacia el trabajo. Cuando llegó, Rocío ya se encontraba allí…, estaba realmente guapa…, lucía unos pantalones de muda negros que marcaban muy bien sus curvas, un top amarillo atado al cuello ajustado y una coleta de caballo…, se quedó embobado mirándola que no se enteró del “buenos días, don Hugo” que le decía ella todas las mañanas…, es por eso que se acercó al mostrador…
- Hugo: buenos días, Rocío…
La joven alzó la vista clavando sus hermosos ojos marrones en los de él…, pero no le contestó…, éste se quedó mosca por la reacción de ella…, “¿qué le pasaba a la muchacha aquella mañana para que le negase el saludo?”…, decidió averiguarlo…
- Hugo: ¿te ocurre algo, Rocío?
- Rocío: (frunció el ceño): no…, ¿por qué?
- Hugo: porque es la primera mañana que no me saludas…, y pensé que……
- Rocío: (interrumpiéndole): sí que le he saludado…, lo que pasa es que usted iba pensado en sus cosas que no me habrá escuchado porque no me contestó…
- Hugo: ¿en serio?
- Rocío: sí…
- Hugo: vaya…, lo siento… (intentó disculparse)
- Rocío: no se preocupe…
Y de nuevo se hizo un nuevo silencio entre ambos…, “¿cómo podía no haberse enterado cuando ella le había dado los “buenos días”?..., seguro que fue el instante en el que se quedó embobado observándola…, pero es que iba tan guapa que no pudo evitar mirarla con detenimiento…, “al menos he conseguido intercambiar más palabras que otras veces con ella”, pensó…
Estaba sumido en sus pensamientos cuando su teléfono móvil sonó…, lo sacó del bolsillo de su chaqueta y al ver en la pantalla “Álvaro llamando” decidió descolgar, alejándose del mostrador…
- Hugo: dime…
- Álvaro: ¿dónde estás?
- Hugo: aquí…, en el bufete…
- Álvaro: ¿le has dicho ya algo a Baby?
- Hugo: sí…, no…, bueno… más o menos…
Esta última frase provocó una leve carcajada en la joven…, pero Hugo no la escuchó…
- Álvaro: y… ¿a qué estás esperando?
- Hugo: ok…, ok…, venga…, ¡hasta luego! (colgaron)
Caminó de nuevo hacia el mostrador…, tenía que invitar a Rocío como fuese a almorzar juntos aquella mañana…, a pesar de lo mal que quedó delante de ella minutos atrás, no podía desaprovechar aquella oportunidad…, y más ese día en el que pudo intercambiar más palabras que de costumbre con la joven…, cuando estuvo frente al mostrador, carraspeó un poco para requerir la atención de ésta, quien estaba anotando los compromisos en el juzgado de don Ignacio Goñi…
- Rocío: (alzó la vista): ¿sí?
- Hugo: (armándose de valor): Rocío…
- Rocío: dígame…
- Hugo: verás…, me preguntaba si……… si desayunarías conmigo…
- Rocío: ¿cuándo?
- Hugo: hoy…
- Rocío: imposible…, es que a la hora del almuerzo me lo tomo de descanso para hacer unas cosas…
- Hugo: y… ¿mañana?
- Rocío: también…
- Hugo: y… ¿al otro?
- Rocío: también… (pausó) lo siento…
- Hugo: (resignado): no te preocupes… (pausó) bueno…, me subo a mi despacho…, ¡adiós!
No obtuvo respuesta de ella, pero lo que no sabía era que sí que la dejó pensativa…, “¿por qué tanto interés en que almorzara con él?”…, “bueno, da igual, no puedo permitir que nadie conozca mi vida ni mis sentimientos”…, pensó triste.
La mañana fue muy ajetreada…, Álvaro, Hugo y Nacho tuvieron mucho trabajo…, pero ya era la hora de comer…, el primero y el tercero animaban al segundo…
- Álvaro: bueno…, ¿cómo ha ido?..., ¿has conseguido que Rocío almuerce contigo algún día?
- Hugo: ¡no! (decepcionado)
- Álvaro y Nacho: ¿no?
- Hugo: (negó con la cabeza): no…, y ya no sé qué hacer…, creo que voy a tirar la toalla…
- Nacho: ah no, eso sí que no, ni hablar…, ¡nada de rendirse!
- Hugo: y… ¿qué quiere que haga, señor Goñi?
- Nacho: por suerte pensé en un plan B por si no lo conseguías…, Álvaro ya es conocedor del plan…
Hugo miró a Álvaro, quien asintió con la cabeza…, después volvió su vista a Nacho…
- Hugo: ¿me vas a explicar de qué se trata?
- Nacho: (echó un brazo por encima a Hugo): sí…, dame unos minutos…
Goñi sacó su móvil y marcó un número…, tras un par de minutos, en los que había estado hablando, colgó…
- Nacho: ¡ya está!..., ¡enseguida está aquí tu solución! (sonrió)
- Hugo: (frunció el ceño): ¿qué estáis tramando? (exigió saber)
- Álvaro: no seas impaciente…, ya has oído a Nacho…, enseguida vendrá el plan B… (sonrió)
- Hugo: miedo me dais…
- Álvaro y Nacho: ¿confías en nosotros?
- Hugo: sí…, claro…, sois mis mejores amigos…
De pronto, llamaron a la puerta…, Álvaro la abrió y, tras ésta, aparecieron dos chicas…
- Jeza: hola, mi amor…
- Álvaro: hola, cariño mío… (se besaron)
- Anaty: hola, mi vida…
- Nacho: hola, tesoro… (besándose)
Hugo no comprendía nada…, ¿para qué estaban allí las novias de sus amigos?
- Hugo: bueno…, ¿me vais a contar qué os traéis entre manos? (rogó)
- Nacho: cuéntale tú, Álvaro…
- Álvaro: ok… (pausó) verás…, a Nacho se le ocurrió que nuestras niñas, Jeza y Anaty, se hagan amigas de Rocío…, así un día, cuando ya sean muy amigas, pueden venir a vernos a nosotros para irnos a tomar algo los cuatro, pero entonces os invitaremos a Rocío y a ti…, y nos iremos por ahí los seis…, después nosotros cuatro desaparecemos por arte de magia y… ¡te dejaremos a solas con ella!
- Hugo: ¿tan seguros estáis de que funcionará?
- Álvaro y Nacho: ¡por supuesto!
- Jeza: ¡tú confía en nosotras…
- Anaty: …y no pierdas la fe!
- Hugo: ok…, pues… ¡muchas gracias!
- Jeza y Anaty: ¡de nada!
- Jeza: por cierto Hugo…
- Hugo: dime Jeza…
- Jeza: ¿por qué tanto interés en querer conocerla? (dándole un codazo, sonriendo)
- Anaty: ¿te gusta, verdad? (sonrió)
Hugo no supo qué responder a eso…, no porque no quisiera, sino porque no lo sabía…, él de lo único que estaba convencido era de que deseaba saber porqué se mostraba tan cerrada a relacionarse con la gente…, y él quería ayudarla…, que cambiase de manera de pensar…, que se diese cuenta que conocer gente nueva era maravilloso…, incluso ahí podría encontrar a verdaderas amistades que le durasen para toda la vida…, además estaba convencido de que la muchacha podría dar mucho de sí misma y cuando la gente la conociese, la querría mucho y la adoraría…, pues estaba seguro que dentro de esa coraza había una chica especial con mucho que mostrar a los demás…
Los cinco amigos se fueron a comer…, durante la comida acordaron que los chicos irían delante al bufete y que, una hora después, aparecerían ellas con alguna excusa…
Poco después de comer y despedirse de Jeza y Anaty, Álvaro, Hugo y Nacho se fueron hacia al bufete…, cuando llegaron Rocío acababa de llegar…, tomaba asiento en recepción, saludando a los muchachos, quienes se fueron a sus puestos de trabajo…, comenzaba el plan…
Una hora más tarde, Jeza y Anaty hacían acto de presencia por la puerta de entrada/salida del bufete…, hablaban muy animadamente…, se acercaron y saludaron a la recepcionista…, enseguida supieron que era Rocío…, Hugo se la había descrito durante la comida…
- Jeza y Anaty: (sonrieron): ¡hola!
- Rocío: hola…, ¿desean algo?
- Jeza: en primer lugar, tutéanos mujer… (sonrió)
- Rocío: (sonrió): ok…
- Anaty: y, en segundo lugar, ¿podrías comunicarles a nuestros novios que estamos aquí?
- Rocío: sí…, claro…, ¿quiénes son vuestros novios?
- Jeza: el mío Álvaro Aguilar…
- Anaty: y el mío Ignacio Goñi…, Nacho…, para entendernos…
- Rocío: ok…, dadme unos segundos…
- Jeza y Anaty: ¡vale!
Después de unos segundos…
- Rocío: chicas…
- Jeza y Anaty: (se voltearon hacia la joven): ¿sí?
- Rocío: me han pedido que os diga que tendréis que esperarles un poco…, que están ocupados con unos casos…
- Anaty: ok…, gracias…
- Jeza: (dirigiéndose a su amiga): nena, entremos mientras a la cafetería a tomar algo… (sugirió a Anaty, pero mirando a Rocío para ver si ésta se animaba a acompañarlas)
- Anaty: lo que quieras…
Pero Rocío ni se inmutó…, estaba con su trabajo…, atendiendo llamadas…, por eso decidieron no entrar en la cafetería…
- Jeza: oye Anaty…
- Anaty: dime…
- Jeza: ¿tú crees que Álvaro y Nacho se mosquearán con nosotras cuando les digamos que no cenamos con ellos porque nos vamos a cenar hoy nosotras solas?
- Anaty: (encogiéndose de hombros): pues… no lo sé…
- Jeza: es que como siempre están con el mismo rollo…, “que no vayáis solas”…, “que si buscaros a otra amiga que os acompañe”,…
- Anaty: sí…, siempre con los mismos celos…, ¡no confían en nosotras!
- Jeza: sí…, tienen muy poca confianza en nosotras…, ¡ya les vale!
Rocío no pudo evitar escuchar la conversación entre las dos amigas, escapándosele una leve sonrisa…, se veían tan majas…
- Anaty: pues deberíamos decírselo a alguien que nos acompañe… (alzó la voz para que Rocío oyera mejor)
- Jeza: sí…, pero… ¿a quién?..., todas nuestras amigas están casadas y tienen compromisos con sus maridos…
- Jeza y Anaty: ¡ya está, ya sé a quién se lo podemos pedir!
Sonrieron las dos…, les había salido a la vez…, ni ensayada les hubiese salido tan perfecto…, caminaron hacia el mostrador…
- Jeza: oye…… (esperando a que le expresase su nombre)
- Rocío: (mirando a las dos muchachas): me llamo Rocío…
- Jeza: encantada Rocío…, ella es Anaty (señaló a su amiga)…, y yo Jeza…
- Anaty: ¡encantada Rocío!
- Rocío: ¡igualmente chicas!
- Jeza: Rocío…, tú…, ¿nos acompañarías esta noche a cenar y tomar unas copas?
- Rocío: yo…… (titubeó)
- Anaty: por favor… (rogó) es que no queremos pelear con ellos… (pausó) así, si ven que vamos con otra chica, no pondrán impedimentos y se dejarán los celos a un lado…
- Rocío: me lo pensaré…
- Jeza y Anaty: (sonrieron): ¡gracias nena!
- Rocío: (sonrió): de nada…
- Jeza: te dejo esta tarjeta donde está mi teléfono móvil…, si decides venir con nosotras, me llamas… (estiró la mano, ofreciéndosela)
- Rocío: (cogiéndola): ¡vale!
Poco después, Álvaro y Nacho bajaron para reunirse con sus novias y los cuatro juntos tomaron algo en la cafetería, donde ellas informaron a sus chicos de que el plan parecía que iba a dar sus frutos y que tenían que esperar a que Rocío las llamase para quedar con ellas aquella noche…, ellos accedieron, pero a regañadientes, ya que no les hacía ni pizca de gracia que salieran solas…
Pronto se hicieron las 21 horas de la noche…, Rocío estaba en su casa…, recién salida de la ducha…, sentada en la cama…, sobre ésta había colocado su vestido rojo largo con palabra de honor…, en el centro de éste tenía unos bordados negros a juego con los zapatos negros y el bolso…, no dejaba de observar el vestido…; en su mano derecha sostenía la tarjeta que le proporcionó Jeza…, en la izquierda su teléfono…, “¿la llamaba o no?”…, estaba indecisa…, era la primera vez, en mucho tiempo, que dos chicas le pedían salir con ellas…, y era –al mismo tiempo- la primera vez que vacilaba…, antes se hubiese negado en banda a salir con alguien que se lo hubiese pedido, pero con ellas era diferente…, por primera vez no sabía qué hacer…, Jeza y Anaty le habían parecido unas chicas agradables y muy majas…, “y… ¿si al conocerlas se convierten en mis mejores amigas, cosa que nunca he tenido?”, pensó. Enseguida tomó una decisión…, marcó el número que estaba en la tarjeta…, tras tres largos tonos…
- Jeza: ¿dígame?
- Rocío: ¿Jeza?
- Jeza: sí…, soy yo…, ¿con quién hablo?
- Rocío: soy Rocío…
- Jeza: ahhh…, Rocío… (sonreía) ¡qué bueno oírte!..., dime…, ¿pensaste en algo?
- Rocío: sí…
- Jeza: ¿y bien…? (quiso saber)
- Rocío: ¿dónde quedamos?
- Jeza: eso quiere decir que vienes… (sonrió)
- Rocío: (sonriendo): ¡sí!
- Jeza: me alegro que te hayas animado a acompañarnos…, pues verás, Anaty pasará por mi casa…, y nos iremos para la Gran Vía…, hay un restaurante muy mono allí en el que se come de maravilla…, se llama “Mediterráneo”…, ¿nos vemos en cuarenta y cinco minutos?
- Rocío: vale…, ¡hasta luego!
- Jeza: ¡hasta luego! (colgaron)
CUARENTA Y CINCO MINUTOS DESPUÉS…
Rocío cogió un taxi que la llevó hasta el lugar indicado…, Jeza y Anaty fueron en el coche de la segunda. Enseguida llegaron las tres jóvenes y, antes de entrar al restaurante, se saludaron con dos besos…, después irrumpieron en éste. Una vez dentro, pidieron la cena y, tras diez minutos de espera que aprovecharon para conversar, las sirvieron y comenzaron a deglutir.
La cena transcurrió con total normalidad…, incluso mejor de lo que Rocío se hubiese imaginado…, Jeza y Anaty hablaban sin parar haciendo que Rocío se lo pasase muy bien con ellas…, la joven intervino menos, debido a la coraza que llevaba puesta desde hacía mucho, pero aún así consiguió congeniar de maravilla con éstas…, se parecían mucho y tenían más cosas en común de las que imaginaron…, pues Jeza y Anaty tampoco fueron criadas por sus padres biológicos, sino por los adoptivos…, además los padres adoptivos de ambas eran amigos y vecinos, así fue como las dos crecieron juntas y se hicieron amigas inseparables…, fue el turno de saber la vida de Rocío…, Anaty, sin ninguna mala intención, quiso saber sobre ella…
- Anaty: ¿qué tal tu relación con tus padres, Rocío?
Rocío no se esperaba esa pregunta, por lo que se quedó muda ante la cuestión…, nunca había hablado con nadie de su vida en la casa de acogida desde que nació hasta sus 18 años…, no lo pasó mal allí, pero siempre echó de menos el cariño, el amor, la protección, el apoyo, la dedicación,… de unos padres. Sin poderlo evitar, sus ojos se volvieron vidriosos por las lágrimas que comenzaban a brotar de éstos…
- Rocío: yo… (poniéndose de pie) yo… ¡tengo que irme! (se ausentó, saliendo del restaurante)
Jeza y Anaty se miraron entre ellas…
- Anaty: creo que he metido la pata…, ¡hasta el fondo! (triste)
- Jeza: no te apures nena…, ¿tú qué ibas a saber?
- Anaty: tengo la boca demasiado grande…, soy una bocazas…
- Jeza: no te aflijas, de veras…, vamos a pagar y buscarla…, tenemos que hablar con ella…
- Anaty: no sé si querrá verme…, seguro que me odia…
- Jeza: no digas eso…, además hemos de intentarlo…, ¿vamos?
- Anaty: ¡vamos!
Después de pagar, salieron del restaurante y cogieron el coche en busca de Rocío…, no tardaron mucho en dar con ella…, estaba en la parada de taxis dispuesta a coger uno…, aparcaron y fueron a su encuentro…, Rocío esperaba su turno para subir al taxi cuando unas voces la detuvieron…
- Jeza y Anaty: Rocío……
La joven se secó las lágrimas…, se giró y allí se hallaban las dos muchachas…, pero no las respondió…, Jeza se acercó hasta ella y Anaty la siguió…
- Jeza: espera un momento…, no tomes ningún taxi…
- Anaty: …necesito decirte algo…
- Rocío: (no respondía, tan sólo se limitó a contemplarlas): ……
- Jeza y Anaty: por favor…
- Rocío: (por fin, replicó): ok…
Las tres volvieron al coche de Anaty…, llegaron a un parque cercano…, descendieron del turismo y allí tomaron asiento en un banco…
- Anaty: Rocío……, yo…..., perdóname por mi pregunta indiscreta…, he sido una cotilla…, lo siento… (rompió el silencio)
- Rocío: no te preocupes…
- Anaty: no dejaré de pedirte perdón hasta que no consiga tu perdón…
- Rocio: (intentó sonreír por el comentario de ella): tranquila…, de verdad…, tú no sabías nada…, es normal que me hayas preguntado…
- Anaty: ya…, pero aún así……
- Rocío: no te apures… (pausó) mirad, os contaré la historia de mi vida…, es la primera vez que lo hago…
- Anaty: no, Baby…
- Jeza: …no te sientas en la obligación de hacerlo…
- Rocío: no…, no es ninguna obligación, al contrario…, sois las únicas que lo vais a saber porque me habéis demostrado que puedo confiar en vosotras…, además así estamos en igualdad de condiciones…, vosotras me habéis contado vuestra vida…, es justo que yo haga lo mismo con vosotras…
Y, de ese modo, Rocío abrió (por primera vez) su corazón de par en par, quitándose la coraza y narrando cómo fue abandonada por sus padres al nacer por no tener los medios económicos suficientes para criarla…, después su vida hasta los 18 años en la casa de acogida…, cuando tuvo que abandonar ésta y buscarse un trabajo para sobrevivir…, que los dos primeros años fueron duros…, pero que cuando ya pensaba que no encontraría nada estable, pues de los otros la despedían a los 3 meses, dio con el de recepcionista en el bufete, donde llevaba cinco años…, en el cual conoció a muchos abogados, todos muy buena gente…, que como ella era la única chica, éstos la trataban con mucho cariño y respeto…, y que de todos los que conoció, había uno al que le había echado el ojo…
- Anaty: (sonriendo): ¿ah sí?
- Jeza: y… ¿podemos saber quién es? (sonrió)
- Rocío: ¡Hugo! (sonrió enamorada)
- Jeza: ¿te gusta? (sin dejar de sonreír)
- Rocío: ¡mucho!
- Jeza: y… ¿él lo sabe?
- Rocío: (ruborizándose): ¡no! (pausó) es que me dá corte…
- Anaty: bueno, eso tiene arreglo, aquí estamos nosotras para echarte un cable…, ¿verdad, Jeza? (sonriendo)
- Jeza: (sonreía): ¡por supuesto!
- Rocío: pero es que yo no quiero que se fije en mí porque se lo digáis vosotras…
- Jeza: no tienes de qué preocuparte…, él ya se ha fijado en ti…
- Rocío: y… ¿cómo sabes tú eso?
Jeza y Anaty le explicaron cuando Hugo la invitaba a desayunar con él, pero que ella le rechazaba…, Rocío sonreía al recordarlo…, y como recurrió a ellas para lograr mantener una conversación con ella…, las tres sonrieron divertidas…, Rocío les manifestó que lo rechazaba por miedo…, porque nunca había estado con un hombre…, y temía que le hiciesen daño. Las tres nuevas amigas decidieron que eso sería un secreto entre ellas y que irían quedando los seis (Álvaro, Jeza, Nacho, Anaty, Hugo y Rocío) para que Rocío fuese conociendo a Hugo y así descubrir qué sentía realmente por él…, ésta accedió…
Fueron pasando los días y los seis amigos quedaban siempre a la salida de sus trabajos y, los fines de semana, para cenar e irse de fiesta juntos…, Álvaro, Jeza, Nacho y Anaty tenían en mente emparejar a Rocío y Hugo…; ella estaba (cada día que pasaba) más enamorada de Hugo…; él, por su parte, empezaba a sentir en lo más profundo de su corazón que Rocío era lo que necesitaba para ser feliz…
Llegó el día 2 de octubre, cumpleaños de Rocío, y los cinco amigos prepararon una fiesta sorpresa en la casa de ellas (ya que Rocío se fue a vivir con Jeza y Anaty)…, pero los cinco se inventaron la excusa de que tenían que acabar unas cosas en sus respectivos trabajos y que ya se verían después para ver qué tal había pasado el día.
Rocío caminaba alicaída…, “¿cómo podían anteponer sus cinco amigos el trabajo al día de su cumpleaños?”…, “¿habría sido una mala idea confesarles su vida?”…, “¿es que no la considerarían su amiga?”…, éstas y más preguntas se acumulaban en la mente de la joven. Llegó a la vivienda…, introdujo la llave en la cerradura, haciéndola girar, y de ese modo se abrió la puerta…, justo cuando entró al salón, para sentarse un poco en el sofá y pensar, las luces de éste se encendieron, oyéndose un griterío…
- Jeza, Anaty, Álvaro y Nacho: ¡porque es una muchacha excelente…, porque es una muchacha excelenteeee…, y siempre lo será…, y siempre lo serááááááá! (se acercaron a darle dos besos, felicitándola, y sus regalos)
La joven se emocionó al ver allí a sus amigos…, no se esperaba para nada esa sorpresa…, el salón estaba decorado con globos, que colgaban del techo, y una pancarta grande que decía: “FELICIDADES A NUESTRA QUERIDÍSIMA AMIGA ROCÍO”…, y en letras más pequeñas: “TE QUEREMOS, GUAPA”.
- Rocío: (con lágrimas en los ojos, por la emoción): muchas gracias a todos…, os adoro…, sois los mejores amigos del mundo…
- Jeza y Anaty: ¡nosotras también te queremos, nena! (se abrazaron las tres)
- Álvaro: bueno…, ahora…, ven…, acompáñanos… (estiró de su mano, llevándola frente a una tarta gigante)
- Rocío: ¿qué ocurre?
- Nacho: ¿ves esta tarta tan grande? (sonrió)
- Rocío: (sonreía): sí…
- Álvaro: bien…, pues ahora piensa en un deseo y, cuando lo tengas, soplas…
Y así lo hizo…, pensó en su deseo…, “que Hugo la amara tanto como ella a él”…, cogió aire y apagó las velas…, todos aplaudieron…, de pronto Hugo salió de la tarta gigante haciendo que Rocío mirara con sorpresa y sonriera…, ambos se quedaron mirándose durante largos segundos…, parecía como si el tiempo se hubiese detenido ante ambos…, y sólo existieran ellos dos…, Hugo se acercó a Rocío con un ramo de rosas rojas entre sus manos y se lo entregó, dándole dos besos en las mejillas después…
- Hugo: (sonriendo): ¡muchas felicidades, preciosa!
- Rocío: ¡gracias, Hugo! (sonreía contenta)
- Hugo: Rocío……, necesito confesarte algo…
- Rocío: dime…
- Hugo: te quiero…… (ella sonrió ante tales palabras) desde el primer instante en el que te vi en la mesa de recepción del bufete, supe que serías alguien importante en mi vida…, es por eso que pedí ayuda a mis amigas Jeza y Anaty para que me ayudasen para acercarme a ti…, y durante este tiempo que estamos saliendo los seis, me he dado cuenta que necesito algo más que tu amistad…, déjame entrar en tu vida…, te prometo que voy a hacerte la persona más feliz del mundo…, también te cuidaré, mimaré, consentiré, protegeré, llenaré de cuidados y atenciones, amaré… porque es lo único que quiero hacer el resto de mi vida…, es por eso que me gustaría que me dejases entrar en tu vida…
- Rocío: (muy emocionada por las palabras de él): desde el primer momento en el que entraste por la puerta del bufete, ocupaste mis pensamientos día y noche…, y ahora te voy a dar la llave de mi corazón…
- Hugo: ¿cuál es?
- Rocío: ¡ésta! (y cogiéndolo por la nuca, se acercó a su boca y lo besó…, él instintivamente puso sus manos sobre la cintura de ella y correspondió a ese beso sin reservas)
Tras unos segundos, ella se separó de él…
- Hugo: ¡te amo…, te amo con todo mi corazón…, y siempre te amaré!
- Rocío: ¡te quiero…, te quiero con toda mi alma! (se volvieron a besar)
Sus amigos contemplaban la escena desde la lejanía y brindaban por ese amor que había nacido entre sus amigos…
Cada día que pasaba, el amor entre Rocío y Hugo iba en aumento…, no dudaban en mostrar en público cuánto se querían…, nada ni nadie los separó jamás…, y fueron felices……………… SIEMPRE.
FIN
domingo, 9 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)